Visita interior
Seguimos avanzando y nos situamos en lado derecho (o lado del evangelio) del transepto, que alberga sendos retablos. Conviene reparar en unas obras que tuvieron lugar en el año 1750.

Quentas de la obra de la segunda sacristía y camarín de Nª Sª de el Rosario de esta Parrochial de Nª Sª del Azogue de esta Villa de la Puebla de Sanabria; que se hizo el año pasado del mil sietezos y zinquenta; donde se expressa lo reunido y gastado, reunido para la fábrica de la obra; dosmil, quatrozientos, y sesenta y nueve Reales y veinte y seis maravedís. Importan los gastos, que yo dho D. Agustín Belicia Valboa hize y pague para la fábrica de dha segunda sacristía o camarín de Nª Señora de el Rossario; ocho mil siete cientos y veinte y dos Reales, y veinte y dos maravedís[1].
[1] Puebla Libro de Fábrica 1 principia 1732 – 1790 termina. De la iglesia parroquial, Folios 109 al 109 vto. (Archivo Diocesano de Astorga)
2.7 Retablo, Virgen de las Victorias
El retablo de la Virgen de las Victorias presenta un diseño similar al Retablo de Jesús Nazareno. Es manierista, de un solo cuerpo con ático.[1] En su interior alberga la imagen de “Ntra. Sra. de las Victorias”, obra atribuida a Mariano Bellver,[2] y que sustituye a la que estuvo en su lugar, la Virgen del Rosario.
[1] Flor González Santos, Estudio sobre el estado de conservación de los bienes muebles de la iglesia de Santa María del Azogue en Puebla de Sanabria (Zamora), pag. 16
[2] Alejandra Hernández Clemente, Ricardo Bellver y Ramón, su obra escultórica: un estudio historiográfico y documental. Tesis Doctoral (Madrid 2012) Pag. 200
La instauración de la devoción a la “Virgen de las Victorias” en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Azogue se remonta al año 1848, en el que “algunas personas piadosas y con las mejores esperanzas, deciden instaurar esta devoción”[1] al Santísimo e Inmaculado Corazón de María bajo la advocación de Nuestra Sra. de las Victorias para la conversión de los pecadores.
[1] Julián Galende Furones, Apuntes para una historia, Fiesta de las Victorias 1848-1998. 150 Aniversario. (Puebla de Sanabria 1998) Librito conmemorativo. Pág. 10-11 (Archivo Parroquial)

Versos de las novenas más conocidos y cantados por todos:
“Ya que llenáis de favores
a todo el que en Vos confía,
¡Oh Corazón de María,
socorred los pecadores!
Vida vive sin temores
el que dice cada día:
¡Oh Corazón de María,
socorred los pecadores!”[1]
[1] Novena al Santísimo e Inmaculado Corazón DE MARÍA instalada en la Puebla de Sanabria, bajo la advocación de Nuestra Sra. de las Victorias. Est. Tipográfico de San José, San Andrés, 40, Bajo (Zamora 1905) (Archivo Parroquial)
Desde entonces, la devoción a la Virgen en su advocación de las “Victorias” ha ido creciendo hasta convertirse en la fiesta más importante de la Villa de Puebla de Sanabria.
El 1 de mayo de 1853 fue el día elegido para su solemne entrada[1].
[1] Periódico Imperio 06 de septiembre de 1958
La hornacina central se encuentra flanqueada por dos columnas de fuste estriado que se apoyan sobre dos netos con un frontal de tabla policromada en el que se representa a la izquierda la Anunciación.
La imagen procesiona el día 8 de septiembre, fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María y día grande de la Fiesta, precedida de un solemne novenario.

1. En el evangelio según san Lucas ilustra este cuadro: “En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1, 26-28).
A la derecha, el Nacimiento de Jesús, que san Lucas ilustra del siguiente modo:
2. “También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”. (Lc 2, 4-7)

Los capiteles son de origen compuesto y sustentan un entablamento con friso decorado con roleos y vegetales a técnica de pincel, cornisa sobresaliente de moldura lisa, y de damero. Cuenta con un frontón semicircular partido para albergar en su interior una hornacina barroca con profusa decoración vegetal, y en el centro una cabeza de angelito. El interior de la hornacina es de planta en tres planos, con cúpula semiesférica con casetones laterales con decoración tallada en madera dorada y, la central, pintura sobre tabla ornamentada con jarrones y motivos florales[1].
[1] Ibid. Nota 42

La hornacina alberga la escultura de San Cayetano, de madera policromada, de bulto redondo con carnación a pulimento, y vestimenta decorados con estofado. Se asienta sobre una peana que sobresale del plano vertical sustentada por una ménsula vegetal.[1] San Cayetano fue canonizado el 12 de abril de 1671, y su fiesta se celebra el 7 de agosto.
[1] Ibid.
2.8 Retablo de la Inmaculada
Una vez más nos encontramos ante un retablo modificado. Para hacernos la idea de su composición original hemos de trasladar mentalmente el cuadro del Santo Cristo de la Rexa, situado a la derecha de la nave, y ubicarlo en el centro de la hornacina.
En el libro de fábrica de la parroquia constan muchas referencias al Altar titulado del Santísimo Cristo de la Rexa (Reja) que lo ubican en este lugar. Basta fijarse en la decoración del retablo que esconde entre sus filigranas los signos de la pasión de Cristo, la corona de espinas, los tres clavos, el paño de la verónica y en el bajo relieve de la sepultura de Jesús para comprender que originariamente estaba dedicado a la Pasión de Cristo.

En este altar se celebraban misas para el “alivio de las Almas del Purgatorio.”[1]
[1] 1 Puebla Libro de Fábrica, principia 1732 – 1790 termina. De la iglesia parroquial, Folios 232 al 233 (Archivo Diocesano de Astorga)
Este retablo de la Inmaculada tiene como motivo principal a la Virgen.
Se trata de una imagen de molde policromado, cuya iconografía se asemeja más al misterio de la Ascensión de la Virgen María a los Cielos que la Concepción Inmaculada. Esto se debe a dos razones: la primera es que la Virgen dirige su mirada al suelo y no al cielo; la segunda a que los ángeles están subiendo, llevando a la Madre de Dios hacia las alturas en una posición de elevación.
El retablo es de estilo barroco realizado en madera policromada. Consta de un cuerpo, ático y coronamiento. En el cuerpo central, en el interior de la hornacina, está la escultura de escayola de la Inmaculada. La hornacina tiene como base una bancada en la que se representa un bajo relieve del Entierro de Cristo, un arco carpanel decorado con cortinajes y una guirnalda vegetal.
Flanqueando la hornacina central se encuentran las pilastras y los estípites policromados con mármoles rojizos y ornamentados con motivos vegetales dorados y cabezas de ángeles. Estos se apoyan sobre una predela con netos adelantados decorada en los extremos con volutas vegetales que rematan en un florón. El frontón es circular ornamentado con decoración vegetal y marmoleados con un remate vegetal. En el coronamiento aparece Dios Padre sujetando la bola del mundo y potencias[1].
[1] Ibid. Nota 42. Pág. 13
El Padre apunta con el dedo índice al Hijo resucitado ascendiendo al cielo, que lleva cruzada una túnica roja. Los ángeles rodean la escena en círculo formado por nubes. Este sencillo alto relieve expresa la mejor definición de la Santísima Trinidad: un solo Dios en tres personas cuya relación más íntima es el Amor. DIOS ES AMOR. Y ese dinamismo de amor nos alcanza a nosotros, a través de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo.
Continuar con la visita interior.
La explicación se centra en cuatro puntos clave, parte delantera derecha, parte central, parte delantera izquierda y nave central.
