Presbiterio o parte central.

Continuamos nuestro recorrido. Nos vamos a situar en la vía sacra, eje central del templo. Desde el poniente al naciente nos sitúa en el centro del transepto, cuya bóveda de crucería dibuja con sus nervios estrellas de cuatro puntas en los extremos, y claves con forma de venera.

Orientando nuestra mirada al sol que nace de lo alto, contemplamos el magnífico retablo mayor, dedicado a Ntra. Sra. del Azogue.

En el Diccionario de la Lengua Española, la segunda acepción de “azogue” se define del siguiente modo: “Plaza de algún pueblo, donde se tiene el trato y comercio público”.[1]


[1] Diccionario de la Lengua Española, Ed. Vigésimo tercera. Real Academia Española 2024.

El retablo pertenece al renacimiento español y “consta de tres calles, dos cuerpos y ático, cada uno con su predela. El primer cuerpo tiene una hornacina central con arco de medio punto con fondo estofado. Alberga en su interior un sagrario dorado en cuya puerta se representa entre cortinajes un cáliz con la Sagrada Forma,”[1] y a los pies dos adoradores.


[1] Flor González Santos, Estudio sobre el estado de conservación de los bienes muebles de la iglesia de Santa María del Azogue en Puebla de Sanabria (Zamora), pag. 19

A. Sagrario

El Sagrario reserva en su interior la santa Eucaristía. El Concilio de Trento en el 1551 afirma que “en el augusto sacramento de la Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, se contiene verdadera, real y sustancialmente nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo la apariencia de aquellas cosas sensibles.

La costumbre de reservar en el sagrario la santa Eucaristía es tan antigua que la conoció el siglo del Concilio de Nicea (325). Es enseñanza de este concilio y de otros posteriores, que la misma Sagrada Eucaristía sea llevada a los enfermos y sea diligentemente conservada en las Iglesias para este uso”.[1]

[1] Enrique Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Empresa Editorial Herder, S.A. (Barcelona 1997) pag. 245, 247

B. Calles Laterales


«Que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía. Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

1 Cor, 23b-25

Las columnas.

“Los flanquean las dobles columnas con capiteles de orden compuesto. Todas ellas se apoyan sobre grandes ménsulas en bancada. Los capiteles sustentan el entablamento compuesto por un friso decorado con roleos policromados a punta de pincel y una cornisa un poco volante. El segundo cuerpo presenta la misma configuración, aunque es de menores dimensiones. En la parte central se encuentra el camarín de la Virgen”[1].


[1] FLOR GONZÁLEZ SANTOS, Estudio sobre el estado de conservación de los bienes muebles de la iglesia de Santa María del Azogue en Puebla de Sanabria (Zamora), pag. 19

La fiesta de Nuestra Señora del Azogue se celebra el 15 de agosto, en la solemnidad litúrgica de la Asunción de la Virgen María.

C. Imagen de Ntra. Sra. del Azogue

La imagen que se sitúa en la parte central del retablo es la pieza más importante del templo. Se trata de Nuestra Señora del Azogue, patrona de la Parroquia.

Es una escultura de bulto redondo del románico tardío, probablemente del siglo XIII. Durante el barroco se cubrió, como era la moda, con delantal, manto, rostrillo y corona.

Estos atributos del barroco se guardan en la sacristía, y así hoy la podemos contemplar en su estado original: manos en postura de oración y erguida sobre una media luna.


Es la representación de la mujer que se describe en el capítulo doce del libro del Apocalipsis:

“una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”[1]

[1] Ap 12, 1b

D. Parte central

En la hornacina central, en el barroco se colocó “un baldaquino con cúpula ovalada que remata en una flor de lis, está sostenida por ángeles desnudos alados que se entrelazan con la tela que cuelga. Tanto los laterales del interior de la hornacina como el arco están ornamentados por casetones decorados con profusos motivos vegetales”[1].

[1] Ibid. Nota 36.

Este baldaquino, o dosel, es un añadido que, mediante un mecanismo de poleas, recoge sobre un bastidor de madera una cortina de tela de damasco de color negro, similar a un estor. Esta cortina se utilizaba durante la cuaresma para ocultar la imagen de la Virgen.

E. Laterales centrales

“En las calles laterales tanto del segundo cuerpo como las del ático, se sitúan altos relieves en donde se representan a los evangelistas con sus símbolos. En el segundo cuerpo a la derecha San Mateo (niño), a la izquierda San Juan (águila), en el ático a la derecha San Marcos (león) y a la izquierda San Lucas (toro)”[1].


[1] Ibid.

F. Parte superior

En la hornacina central del ático se representa el Calvario, con Cristo en la Cruz flanqueado por la Virgen y San Juan. Son esculturas de bulto redondo. Representan el diálogo desde la Cruz que Jesús tiene con su madre y el discípulo amado; momento en el que María se convierte en Madre de la Iglesia que, representada en Juan, nace del corazón de Cristo crucificado.

El remate de los laterales del ático está formado por un aletón a cada lado con terminación en voluta, y el del Calvario es un frontón semicircular del que sobresale la figura de Dios Padre sujetando la bola del mundo. Tenía un coronamiento con el Espíritu Santo en forma de paloma sobre una base plateada redondeada con potencias doradas en su perímetro.[1] El misterio de la Santísima Trinidad da cobijo a toda la historia de la iglesia que encuentra en este retablo a sus primeros protagonistas.


[1] Ibid. Nota 36.


La composición de este retablo mayor nos transmite de manera muy gráfica que tanto el dogma (o misterio) de la Inmaculada Concepción como el de la Asunción de la Virgen María se encuadran en la Revelación.

Dicho de otro modo, en los escritos de la Sagrada Escritura que nos narran los cuatro evangelistas, María Inmaculada es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada. Ella nos ha abierto las puertas del cielo como nueva Eva, a todos los que, como ella, peregrinamos guiados por la fe.

Agustín Rubio Huerga.

Cura, párroco.

2.6 Sepulcros

Los sepulcros más cercanos al altar mayor pertenecen a regidores o corregidores de la Villa, sus esposas, y un sacerdote que fue párroco en esta iglesia. Todos ellos dotaron económicamente la fábrica de la parroquia, y todos ellos pertenecieron a hidalguías de la villa. El último enterramiento es de 1717.

Continuar con la visita interior.

La explicación se centra en cuatro puntos clave, parte delantera derecha, parte central, parte delantera izquierda y nave central.